La llegada de un segundo hijo o hija siempre es motivo de celebración. Sin embargo, para muchos padres surge una duda común: ¿aceptará el primogénito con el mismo entusiasmo al nuevo miembro de la familia?, ¿Habrá celos? Esta inquietud es especialmente válida cuando el hermano mayor aún no ha tenido que compartir la atención de mamá y papá, ni tampoco sus juguetes o alimentos favoritos.
Al momento de preparar al hermano o hermana mayor para la llegada del bebé es importante que toda la familia apoye y siga la estrategia que los padres han elegido para acercar a sus hijos e hijas, evitando las bromas: “Mira, ya no serás el o la consentida”.
En este blog hablaremos sobre qué es la rivalidad fraternal, cómo se manifiesta entre hermanos mayores y menores, y compartiremos algunos consejos prácticos que podrían ayudar a fortalecer los lazos familiares para evitar que los celos se conviertan en conflictos duraderos.
¿Qué podemos entender como una rivalidad entre hermanos o hermanas?
Se define como el miedo más profundo de perder —o ver reducido— el amor y la atención de los padres o cuidadores. Este sentimiento puede surgir en cualquier etapa de la vida y no siempre comienza por el o la primogénita.1
Aunque en algunos casos esta rivalidad puede actuar como un impulso positivo que motiva a los menores a alcanzar sus propios logros, también puede derivar en conflictos constantes que deterioran el vínculo fraternal y afectan la armonía familiar.1
Lo que dice la ciencia sobre la rivalidad fraternal:
Los conflictos fraternales son completamente normales, en realidad pueden ser un beneficio, ya que los niños aprenden a negociar y a resolver conflictos, pero sobre todo a comprender las emociones de los demás.2
El papel de los padres en estos enfrentamientos es guiar y, al final, dejar la resolución a los hermanos y hermanas. El primogénito o la primogénita generalmente asume el rol de guiar o proteger, mientras que los siguientes hijos e hijas imitan, siguen y adoptan el rol de aprendices.2
Las hijas tienden a ser más protectoras, mientras que los hijos son más agresivos o pueden ser más conflictivos; claro que esto no es una regla, pero los padres que han participado en encuestas y estudios mantienen esta opinión.2
¿Qué puede hacer un padre de familia para reducir la rivalidad entre sus hijos e hijas ?
Existe información diversa sobre este tema para apoyar a los padres de familia y varía dependiendo de cada tipo de familia y sus dinámicas, ya que cada una es única. Aun así es posible implementar algunas sugerencias básicas para poder lograr armonía entre los hermanos y hermanas.3
1.- Brinda tiempo y atención a cada hijo o hija. Cada niño, niña o adolescente necesita sentirse validado y validada; para combatir la percepción de que la atención de los padres es un recurso limitado y escaso, es fundamental que le dediquen tiempo y atención de calidad a cada uno de sus hijos de manera individual.3
Ya sea una hora de juego con el más pequeño y una salida a la cafetería favorita de la mayor; estos momentos especiales reafirman su valor y les aseguran que su lugar en la familia es único y seguro.3
2.- Explica por qué a veces un hermano recibe un trato diferente o hasta preferencial. Los hijos notan cuando uno de ellos o ellas reciben un trato distinto, ya sea por edad, necesidades escolares o de salud; es vital explicar la razón detrás de esa diferencia.3
Si uno necesita más tiempo para estudiar con el padre por la dificultad de las tareas, y la otra persona requiere más atención de la madre por ser muy joven, explíquenlo de forma clara y apropiada a la edad del niño, niña o adolescente.3
Esta práctica les enseña a ser empáticos y a comprender que el trato justo no siempre es un trato idéntico, sino uno que responde a las necesidades de cada persona.3
3.- Enseñar estrategias de resolución para que los niños puedan resolver sus propios conflictos es una habilidad invaluable. En lugar de intervenir y solucionar el problema por ellos, ayúdalos a desarrollar estrategias de resolución de conflictos.3
La rivalidad puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje. Anima a tus hijos a expresar lo que sienten con palabras, a negociar y a buscar acuerdos. De esta forma, aprenden habilidades útiles para resolver conflictos en todos los ámbitos de su vida.3
4.- No permitas las agresiones físicas. Es normal que existan desacuerdos entre hermanos y hermanas, pero la violencia nunca debe ser aceptada como una solución. Marquen límites claros como padres o cuidadores desde que inicia el primer conflicto e inviten a los menores a dialogar y expresar con palabras claras sus emociones sin lastimar a alguien más.3
Este tipo de acuerdos crea un ambiente seguro donde los infantes pueden expresar sus emociones sin temor a ser lastimados y aprenden que la violencia no es la respuesta.3
5.- Evita comparaciones entre tus hijos e hijas. Las comparaciones generan competencia poco saludable y resentimiento entre tus hijos e hijas. Reconoce los logros y talentos de cada quien, así fomentas la confianza y el amor fraternal.3
Cada niño, niña y adolescente es único con sus propias fortalezas y debilidades, compararlos, incluso de forma positiva, puede dañar su autoestima. Decir: “tu hermana es muy buena en matemáticas, ¿por qué no te esfuerzas como ella?” genera resentimiento hacia la otra persona. En su lugar, celebren los logros individuales y reconozcan los talentos de cada quien.3
6.- Determinen juntos las reglas en familia. Involucrar a los infantes en la creación de las reglas familiares les da un sentido de pertenencia y responsabilidad.3
Siéntense juntos y decidan cómo van a resolver los conflictos y cuando van a participar en el proceso, son más propensos a seguir las reglas porque sienten que son suyas y no simplemente imposiciones de los adultos.3
7.- Proporcionen refuerzos positivos. No solo corrijas cuando hay problemas, también celebra cuando se apoyan, colaboran o muestran empatía. Estos refuerzos positivos fortalecen los comportamientos deseados y motivan a repetirlos.3
8.- Pasen tiempo en familia. Las actividades compartidas, juegos, paseos, comidas o proyectos en conjunto, refuerzan los lazos y permiten a los hermanos y hermanas generar recuerdos positivos, además que consolidan la idea de que son un equipo.3
Esto equilibra los momentos de tensión con experiencias de unión. Más allá de los momentos individuales, es crucial que las familias pasen tiempo de calidad juntos.3
9.- Busquen ayuda profesional si es necesario. Si los conflictos escalan y afectan el bienestar emocional o se convierten en violencia constante, no dudes en buscar apoyo. Un orientador o psicólogo familiar puede brindar herramientas para restablecer la armonía.3
Estos profesionales de la salud mental pueden elegir estrategias especializadas para abordar el problema de raíz y guiar a la familia hacia una dinámica más sana y amorosa. La ayuda externa no es un signo de fracaso, sino un compromiso con el bienestar de los niños, niñas y adolescentes.3
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Referencias:
- Dra. Linares. La influencia de la relación entre hermanos en la psicología y el bienestar: descubre sus efectos y cómo fortalecer lazos familiares. [Internet]. 2023. [Consultado en septiembre 2025]. Disponible en: https://drlinares.es/relacion-entre-hermanos-psicologia/
- Howe N, et al. Sibling Relations and Their Impact on Children’s Development. Department of Education and Centre for Research in Human Development, Concordia University, Canada. 2023;1(1):1-20. Disponible en: https://www.child-encyclopedia.com/pdf/expert/peer-relations/according-experts/sibling-relations-and-their-impact-childrens-development
- Pay C, et al. Navigating Sibling Rivalry: From Conflict to Connection. Ask an expert. 2024. [Consultado en septiembre 2025]. Disponible en: https://extension.usu.edu/news/ask-an-expert-navigating-sibling-rivalry-from-conflict-to-connection.pdf
- Centro Educativo Jean Piaget Blog. ¿Qué significa ser niño (a) en el Centro Educativo Jean Piaget? [Internet]. 2024. [Consultado en septiembre 2025]. Disponible en: https://blog.piaget.mx/ventajas-importantes-para-un-nino-en-el-cejp/




